lunes 22 de junio de 2009

Eternidad

No sé si es el final, si es una etapa que se acaba,
si sólo es el cansancio natural tras un largo viaje.
No sé si acaso necesito que ese viaje llegue a término,
tal vez precise detenerme y observar tan sólo
hasta recuperar
no sé si la energía, no sé si la esperanza.
Mientras tanto, gracias por su compañía,
por sus miradas, por sus silencios y por sus palabras.
Si nos encontramos algún día, en cualquier camino,
soy tan despistada,
¿querrán ustedes saludarme?
Qué pena me da cerrar el Libro...
pero de verdad preciso...
sí, sí, les doy las gracias.
...
Wara

...

* * * * *

"Aquél quien besa la joya cuando ésta
cruza su camino
vive en el amanecer de la eternidad".
...
William Blake
....

jueves 11 de junio de 2009

La memoria del corazón

Leyenda árabe

Cuenta una leyenda que cuando Hakîm y Karîm, dos buenos amigos que viajaban juntos por el desierto comenzaron de repente a discutir, el primero, ofendido, se detuvo y escribió en la arena:
—Hoy, mi mejor amigo me ha dado una bofetada en el rostro.
Continuaron luego viaje hasta llegar a un oasis donde decidieron darse un baño en las frescas aguas del manantial. Hakîm perdió pie y, a punto de ahogarse, fue salvado por su amigo. Nada más recuperarse, tomó un estilete y escribió sobre una piedra.
—Hoy, mi mejor amigo me ha salvado la vida.
Intrigado, Karîm preguntó:
—Cuando te sentiste ofendido, escribiste en la arena. ¿Por qué ahora escribes sobre una piedra?
Y sonriéndole, Hakîm respondió:
—Cuando nos sentimos ofendidos por un buen amigo, debemos escribir lo ocurrido en la arena para que el viento del olvido y el perdón se encargue de borrar la ofensa. Cuando, por el contrario, un amigo hace por nosotros algo grande, debemos grabarlo en una piedra, la memoria del corazón, donde ningún viento pueda borrarlo jamás.

...

domingo 31 de mayo de 2009

Idolos de piedra

Algún dios aburrido de sí mismo se ha encaprichado nuevamente:
un joven muchacho ha reclamado para sí, y lo ha arrastrado a su lado.
Malditos dioses caprichosos que no saben estarse callados ni permanecer con los ojos cerrados, hieráticos, inaccesibles, tan lejanos,
avarientos, desgraciados,
que consideran la generosidad algo exclusivo de las madres,
privilegio o maldición, entandarte bordado en su alma con relucientes hilos de sangre,
herida tamizada por el llanto, ira, furia y rabia a la fuerza domeñada,
cuidando de no enfurecer a ese dios honorable, de designios implacables,
ídolo de piedra que adoramos, que se quiebra tan pronto lo olvidamos.

¿Dónde se esconde el dios de las cosas buenas,
el de las bellas palabras,
a quien confiábamos los ingenuos secretos en nuestra infancia?
¿Dónde se oculta el dios que debe guardarnos,
sin peligros, sin amenazas, dentro de sí, como un hogar, una casa,
a salvo de alegrías y de penas, de frustraciones y esperanzas,
ese ser que nos dicen debemos amar y honrar y adorar
sin nunca mostrarnos el alcance del compromiso al que así nos atan?

A quien dios no da hijos el diablo le da sobrinos. Así reza el refrán como nosotros rezamos al confesar alguna vez nuestras faltas.
Oh, ya conozco esa diabólica maldad del dar para luego arrebatar.
Esa diabólica noción de un dios que de cuando en cuando exige un pago,
un tributo, un sacrificio con el que lavar nuestros supuestos pecados.
Los hijos arrastran los pecados de los padres y difuminan la línea tenue que divide a dioses y diablos.
¿Quién nos ha hecho realmente daño:
el diablo que nos dio un sobrino o el dios que nos lo arrebata?

Nada quiero saber de dioses inmisericordes,
ídolos a quienes la pasión delata un corazón pétreo
que derrama lágrimas falsas,
una mano para otorgar bonanza, la otra araña y mata.
Prefiero mil veces pensar que la Muerte,
esa Muerte enamorada,
en lucha con la Vida desatenta, le ha ganado nuevamente la batalla.

José-Antonio
In Memoriam

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lunes 18 de mayo de 2009

Noción última

Estatua en el cementerio "La Recoleta"
Imagen: Andrew Gibson
...


Usted Martín Santomé no sabe
cómo querría tener yo ahora
todo el tiempo del mundo para quererlo
pero no voy a convocarlo junto a mí
ya que aún en el caso de que no estuviera
toda muriéndome
entonces moriría
sólo de aproximarme a su tristeza.

Usted Martín Santomé no sabe
cuánto he luchado por seguir viviendo
cómo he querido vivir para vivirlo
porque me estoy muriendo, Santomé.

Usted, claro, no sabe
ya que nunca se lo he dicho
ni siquiera
en esas noches en que usted me descubre
con sus manos incrédulas y libres
usted no sabe cómo yo valoro
su sencillo coraje de quererme.

Usted Martín Santomé no sabe
y sé que no lo sabe
porque he visto sus ojos
despejando
la incógnita del miedo.

No sabe que no es viejo
que no podría serlo
en todo caso allá usted con sus años
yo estoy segura de quererlo así.

Usted Martín Santomé no sabe
qué bien, que lindo dice Avellaneda
de algún modo ha inventado
mi nombre con su amor.

Usted es la respuesta que yo esperaba
a una pregunta que nunca he formulado
usted es mi hombre
y yo la que abandono
usted es mi hombre
y yo la que flaqueo

Usted Martín Santomé no sabe
al menos no lo sabe en esta espera
qué triste es ver cerrarse la alegría
sin previo aviso
de un brutal portazo.

Es raro
pero siento
que me voy alejando
de usted y de mí
que estábamos tan cerca
de mí y de usted.
Quizá porque vivir es eso
es estar cerca
y yo me estoy muriendo Santomé
no sabe usted
qué oscura
qué lejos
qué callada
Usted
Martín
Martín... ¿cómo era?
los nombres se me caen
yo misma me estoy cayendo
usted de todos modos
no sabe ni imagina
qué sola va a quedar
mi muerte
sin
su
vi
da.
...

"Ultima noción de Laura"
Mario Benedetti
* * * * * *

In Memoriam

lunes 11 de mayo de 2009

Los lugares prohibidos


¿Qué secreto guarda el lugar prohibido?
¿Qué placeres, qué pecados,
qué sueños o realidades?
¿Qué peligros, que milagros,
precipicios, cavernas, simas,
enigma que aguarda respuesta,
posibilidades inexcrutables?

¿Qué secreto guarda el lugar prohibido?
¿Es un infierno, un paraíso,
donde perdernos, donde encontrarnos,
donde adquirir una fortaleza
que ignoramos que guardamos,
o donde liberarnos
de tanta debilidad como nos lastra?

¿Qué secreto guarda el lugar prohibido?
¿Por qué uno empuja la puerta y entra
mientras otro no lo hace?

.

viernes 1 de mayo de 2009

Primero de mayo

Os maios en Galicia




Dice mayo a abril:
aunque te pese me he de reír
...
(Refrán)

domingo 26 de abril de 2009

Equilibrio

domingo 19 de abril de 2009

Identidad


lunes 13 de abril de 2009

Abrazos


"En el abrazo,
tú hilo, yo aguja,
tejemos luz"
...
Rafael Roldán Auzqui
(Haiku)


sábado 11 de abril de 2009

El viaje son los viajeros - Aniversario

A veces tiene que ocurrir algo realmente terrible para que uno se lance fuera de sí y emprenda un viaje que no sabe a dónde lo llevará ni qué consecuencias le acarreará. Pero lo que ha ocurrido no le permite permanecer parado, ha de moverse, salir de sí, partir… aunque sea para gritar, llorar y gemir. Casi siempre preferimos que las lágrimas verdaderas, las sinceras, las que no podemos reprimir sean privadas, de nuestros ojos para nuestras almas, de nuestra mente para nuestro corazón. Pero ocurre que cuando uno es alcanzado por un maldito rayo que lo atraviesa de parte a parte no le importa si otros le ven cuando llora o cuando simula reir. Es él y su dolor, están a solas los dos, dialogando, negociando acaso una solución, un plazo a cuyo término el ánimo se haya templado y la herida del recuerdo sea soportable o llevadera. De cualquier modo, el viaje emprendido será largo, no exento de dificultades, tortuoso…

El viaje son los viajeros, escribió Fernando Pessoa. Yo no sé si soy o no una buena compañera de viaje, quizá no lo sea por cuanto tiendo a la ensimismación, a la contemplación solitaria de lo que me admira, de lo que me llama y atrapa. Pero creo que he conseguido mirar al menos en la misma dirección de otros muchos viajeros con los que he coincidido a lo largo de estos meses. Cómo no hacerlo cuando quienes hablan son Borges o Benedetti…

He iniciado este viaje hace exactamente hoy un año con la perspectiva de viajar a ninguna parte, con la certidumbre de que en un momento determinado miraría hacia atrás y decidiría llegado el momento de borrar mis huellas y echar la llave o romper o quemar las páginas de este Libro de los Viajeros, abierto miles de veces por caminantes anónimos y unos pocos conocidos que, todos, forman parte ya de mi camino, que ciertamente han ayudado a hacer menos fatigoso y más seguro.

De todas las personas a las que he conocido a lo largo de estos meses, hay algunas a las que puedo ponerles rostro y voz, aunque a ninguna conozca personalmente. Hay algunas cuya voz me llega a través de sus palabras escritas… es un eco agradable que ha resonado y todavía resuena especialmente pasada ya la medianoche, a altas horas de la madrugada, cuando el mundo parece dormir. Con frecuencia nos hemos encontrado en pasillos y corredores de esta ancha red y nos hemos saludado, o nos hemos mirado fugazmente, asintiendo, tranquilos, estás ahí, perfecto, yo estoy aquí, no estamos solos. Una sensación placentera de compañía. Buenas noches, descansa. Como encontrarte en los oscuros y silenciosos y solitarios corredores de una vieja posada…

Esta persona ha escrito una preciosísima novela a la que bautizó con el título de “Los formidables Kalandrian”, publicada el pasado año por la editorial Lengua de Trapo; es toda ella una historia formidable centrada en personajes entrañables y tiernos a los que sólo se puede adorar. Hace unos días ha resultado ganador del II Premio Qué Leer Volkswagen con una novela que llevará por título “Círculos de Tinta” y que la propia revista distribuirá el próximo mes de Mayo.

Su nombre, el del autor, es Jorge Berenguer. Tenía intención de felicitarle por ese premio y por los éxitos que vendrán, no cabe duda. Pero es que acaban de decirme que Jorge, además, celebra hoy su cumpleaños… Existen las casualidades. O al menos debe existir alguien que se encargue de que los momentos y los hechos casen…

Para Jorge, feliz cumpleaños. Para los demás, toda mi gratitud.



“Las almas van y vienen, así que volveremos a encontrarnos”

Jorge Berenguer Barrera
“Los formidables Kalandrian"
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jueves 9 de abril de 2009

La risa del llanto

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A veces,
tu recuerdo es dolor,
a veces, es sonrisa
teñida de desolación.
Pero siempre
tiene forma de amor.

Por ti,
quiero la risa
y quiero el llanto,
incluso quiero el dolor.
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Imagen:
Oscar Casavalle
"La risa del llanto"

sábado 4 de abril de 2009

Paraíso perdido

Paraíso perdido.
Perdido, por buscarte.

— Rafael Alberti —


¿Será verdad que pasamos a su lado y torcemos la mirada?
¿Será verdad que dejamos que se nos escape de las manos
para llorar la pérdida de aquello que acaso menospreciamos?
¿Será verdad que lo perdemos cada vez que buscamos,
por buscar insatisfechos, sin saber conformarnos?
¿Será verdad que baila ante nosotros, nos mira, nos embauca,
nos prueba y luego da la espalda?
¿Será verdad que estamos condenados a nunca disfrutarlo?
¿Será verdad que pasamos la vida
persiguiendo el paraíso sin jamás alcanzarlo?
¿Será verdad que nunca desistimos en nuestro anhelo de encontrarlo?
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viernes 27 de marzo de 2009

De paso por la vida

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La vida es un viaje experimental, hecho involuntariamente.
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* * * * *
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La vida es lo que hacemos de ella.
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* * * * *
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Los viajes son los viajeros.

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- Fernando Pessoa -

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jueves 19 de marzo de 2009

Nuestros hijos no son nuestros


El destino ha hecho su peor jugada:
nos ha dejado huérfanos.
...
Ha volteado las reglas de la vida
para llevarse lo más valioso de nuestra casa,
y, raudo, ha levado anclas.
..

miércoles 18 de marzo de 2009

La piedra de toque


Próximo a morir, un anciano confió a su nieto el secreto que había guardado para sí a lo largo de toda su vida.

—Es un talismán —le dijo con la respiración entrecortada— al que llaman la Piedra de Toque. Quien lo encuentre tendrá a su alcance todo aquello cuanto desee.

—Abuelo —dijo el muchacho—, los talismanes no existen.

—Sí, sí —insistió el anciano—. Está oculto entre los guijarros de la playa… Lo único que debes hacer es recogerlos… Cuando encuentres una piedra que sientas tibia al tacto, habrás encontrado la Piedra de Toque.

El muchacho sonrió al comprender finalmente el motivo por el que su abuelo no había dejado ni un solo día de recorrer la playa recogiendo unos guijarros que sostenía brevemente en las manos antes de arrojarlos al mar. Fue así que cuando el anciano falleció, el nieto decidió continuar él mismo aquella costumbre, más por recordar a su abuelo que por la confianza o el deseo de encontrar el talismán.

Cada mañana al amanecer recogía piedras en la playa. Cuando sentía la frialdad del guijarro, lo tiraba al mar. Y así lo repitió a lo largo de su vida, día a día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Se casó y formó una familia, pero no abandonó el viejo hábito de pasear por la playa, cuya práctica encontraba sana y agradable. De hecho, pasados los años, casi había olvidado el origen de aquella costumbre; sólo sabía que disfrutaba mirando el mar, observando el oleaje o escuchando a las gaviotas, y que recoger y tirar guijarros al mar le sosegaba especialmente en los momentos de inquietud.

Y ocurrió que un día tomó un guijarro que, a diferencia de los demás, sintió tibio al tacto. Sin embargo, tan arraigada tenía la costumbre de arrojarlo al mar, que lo mismo hizo con éste, sin conciencia de la diferencia ni de haber tenido entre las manos la Piedra de Toque.
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(Adaptación)

jueves 12 de marzo de 2009

El fuego en las piedras


"Esto de ver cómo cambian las piedras conforme la luz se va o se viene, y conforme es su color, lo aprendí en el vestíbulo de Torres Mochas, hasta ser catador de colores de piedras, viendo cómo la luz resbalaba en las superficies lisas, cómo entraba y se perdía en los huecos, cómo se iba marchando en los atardeceres, columpiaba en el aire, una canción que se aleja, y mientras había durado, aquello fuera una fiesta. Solamente una vez, en la catedral de Palma, asistí a un concierto de luz así, aunque más bello, esto es lo cierto, más bello todavía que el de Torres Mochas (…) Por lo pronto, fue una mañana triste, un dolor me arañaba el corazón, aquellos días reiterado, y yo solía entrar en la catedral y sentarme en alguna penumbra, perderme en ella, no ser más que dolor, y dejarme así envolver por el silencio y por la grandeza y atrevimiento del espacio, que me sacaban finalmente de mí y me llevaban a un estado de paz. Pues una de aquellas mañanas, en que lucía el sol, como era en invierno, estaba bajo, y sus rayos, desde casi el horizonte, pegaban en las vidrieras verticales, y así, viniendo en esa dirección, entraban en el ámbito y golpeaban las piedras de las columnas, que parecían entonces encendidas con fuegos diversos".

Gonzalo Torrente Ballester

“Dafne y ensueños”

Para Pi,
con mis deseos de que algún día se allegue a
contemplar el espéctaculo de esas vidrieras,
sin que dolor alguno le arañe el corazón.

martes 10 de marzo de 2009

Canción dedicada: Starry starry night

video

Canción que un amigo me dedicó la pasada noche.

Hace muchos años, en mi pandilla teníamos la costumbre de enviar postales a cierto programa de radio local donde se dedicaban canciones a primeras horas de la mañana. El locutor citaba los nombres de los destinatarios a velocidad de vértigo, anunciaba el título de la canción y pinchaba el disco. Música increíblemente preciosa que escuchábamos al tiempo que nos preparábamos para ir a clase. A veces la canción continuaba sonando cuando salíamos por la puerta de casa… Pero de una u otra forma llevabas la letra y la música en la cabeza y en el corazón. Cantabas calle abajo… Así comenzábamos nuestra andadura cada día. Y era un comienzo precioso, como el recuerdo que he recuperado de un tiempo ya pasado.

Gracias, Iván.